Una jueza federal dictamina que ICE no podrá detener nuevamente a Kilmar Ábrego García
Kilmar Ábrego García no podrá ser detenido nuevamente por funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), dictaminó una jueza federal este martes. La decisión asesta un nuevo golpe al Gobierno de Trump en su intento de mantenerlo encarcelado mientras intenta deportarlo nuevamente.
La orden judicial emitida por la jueza federal Paula Xinis, del tribunal federal de Greenbelt, Maryland, surge tras una orden de emergencia que dictó en diciembre, la cual también impedía que los funcionarios pusieran a Ábrego García bajo custodia. Sin embargo, a diferencia del fallo anterior, el Gobierno sí podrá apelar la nueva decisión ante un tribunal federal de apelaciones con sede en Richmond.
La decisión de este martes es la última reprimenda judicial a las maniobras del Gobierno en el caso de Ábrego García, que se ha convertido en un símbolo de la línea dura —y, en ocasiones, descuidada— para la aplicación de las leyes migratorias. Ábrego García fue deportado ilegalmente a El Salvador el año pasado y, tras una serie de fallos judiciales, regresó a Estados Unidos para enfrentar cargos federales de tráfico de personas en Tennessee.
Después de que la jueza a cargo de su caso penal accediera a dejarlo en libertad antes del juicio, los funcionarios de inmigración detuvieron a Ábrego García y buscaron a toda prisa un país donde pudieran deportarlo. Su intento de enviarlo a varios países africanos ha fracasado hasta la fecha. Por ello, concluyó Xinis, no existe fundamento legal para mantenerlo bajo custodia de inmigración mientras tanto.
“El tribunal concluye fácilmente que no hay ‘buenas razones para creer’ que la deportación sea probable en un futuro razonablemente previsible”, escribió la jueza en la decisión de 10 páginas. Los funcionarios federales, continuó Xinis, “no han hecho nada para demostrar que la continuidad de la detención de Ábrego García se ajuste al debido proceso”.
Desde que fue liberado de la custodia migratoria en diciembre, Ábrego García ha estado viviendo en Maryland bajo las estrictas condiciones de libertad condicional impuestas por el juzgado de Tennessee. Estas condiciones incluyen estar bajo la custodia de su hermano y no poder viajar fuera de Maryland sin permiso del tribunal.
Tampoco puede salir de su residencia, excepto para ir a trabajar, asistir a servicios religiosos, consultar a un profesional médico o asistir a procedimientos judiciales.
La saga legal en torno a Ábrego García comenzó en marzo pasado, cuando fue deportado a la megaprisión en El Salvador, lo que violaba una orden judicial previa que prohibía expresamente a las autoridades enviarlo de regreso a su país de origen porque lo exponía a la violencia de las pandillas locales.
Una serie de fallos judiciales posteriores fallaron repetidamente a su favor, lo que enfureció a los funcionarios de la administración Trump, quienes, durante meses, se resistieron a traerlo de regreso a Estados Unidos. Finalmente, fue deportado a principios de junio.
Mientras tanto, la legitimidad de su caso penal en Tennessee se enfrenta a una importante prueba la próxima semana, cuando la jueza federal que preside su juicio escuche los argumentos sobre la afirmación de Ábrego García de que está siendo perseguido.


