“Delcy y su gente están jugando a la supervivencia”: cómo el chavismo se ha transformado durante 25 años

“Delcy y su gente están jugando a la supervivencia”: cómo el chavismo se ha transformado durante 25 años buscando preservar el poder en Venezuela 

Por: Ángel Bermúdez-BBC News Mundo 

“Ayer vino el diablo aquí”, dice Hugo Chávez provocando risas y aplausos en la audiencia que lo escucha pronunciar un discurso desde el podio de oradores de la Asamblea General de la ONU. 

“Ayer estuvo el diablo aquí”, repite mientras se persigna, “en este mismo lugar”. 

“Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar. Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo el diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo”. 

Ocurrió el 20 de septiembre de 2006 y quizá sea el discurso más famoso pronunciado por el fallecido presidente venezolano en sus casi 14 años de mandato. 

Chávez estaba entonces en la cima de su poder en Venezuela y con ese discurso se consagraba como una figura clave entre los críticos de EE.UU. en todo el planeta. 

Por si fuera poco, estaba apenas a tres meses de lograr su mayor victoria electoral, en una campaña en la que proponía llevar a Venezuela al socialismo. 

Es probable que alrededor del mundo, al escuchar mencionar a Chávez o al chavismo muchos recuerden esa escena y la asocien con aquellas ideas de socialismo y antiimperialismo. 

Pero el movimiento político que Chávez lideró y que ha regido Venezuela durante más de un cuarto de siglo ha cambiado varias veces hasta llegar a su actual encarnación en el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. 

Rodríguez mantiene un discurso beligerante ante EE.UU., el país que en una acción militar capturó al presidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Acusa a Washington de “secuestro”, pero a la vez parece estar orquestando cambios forzados por el gobierno de Donald Trump, quien incluso está tutelando la venta del petróleo venezolano. 

BBC Mundo te cuenta cómo ha cambiado el chavismo en Venezuela desde 1999 y cómo estos cambios han sido claves para ayudarle a mantenerse en el poder. 

La democracia participativa 

“Hugo Chávez asumió el poder tras ganar las elecciones en 1998 en las que ofreció un cambio de régimen político para ir hacia una democracia participativa y protagónica”, dice a BBC Mundo Margarita López Maya, profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela y ex presidenta de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA). 

“Eso se cumplió y estuvo en la Constitución que se aprobó en 1999, que contiene referendos, asambleas de ciudadanos, y establece la participación ciudadana en todas las decisiones de las políticas públicas desde el nivel local”, agrega. 

De esta forma, se buscaba transformar la democracia liberal que había imperado en Venezuela durante cuatro décadas. 

Según David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans) y experto en política venezolana, Chávez veía la democracia representativa como un mecanismo que usaban las élites para controlar Venezuela de espaldas a la población. 

El Chávez de la campaña de 1998 no ofrecía socialismo, sino lucha contra la corrupción; aseguraba que no tenía intención de estatizar empresas y llegó incluso a decir en una entrevista por televisión que Cuba era una “dictadura”. 

En esa época, él se presentaba más como un político moderado que tenía como referente la propuesta de Tercera Vía del británico Tony Blair. 

En la práctica, sin embargo, los cambios impulsados durante su primera etapa en el poder derivaron en una muy fuerte polarización política. 

“Ocurrió una confrontación muy fuerte entre el presidente, que desde el principio tenía un ejercicio muy personalista del poder, y todos los sectores que de alguna manera sentían que iban a perder con la presidencia de Chávez”, apunta López Maya. 

En esos primeros años, hubo grandes movilizaciones de la parte de la población que se oponía a Chávez, a quien los militares venezolanos derrocaron brevemente y volvieron a restaurar en el poder -menos de 48 horas después- en abril de 2012. 

Meses después, Chávez enfrentó un paro cívico de dos meses que incluyó la paralización de gran parte de la actividad petrolera de Venezuela. Luego, vendría un polémico referendo revocatorio, cuya realización fue dilatada por el chavismo casi un año, dando chance así a que Chávez recuperara parte de la popularidad perdida en los años previos. 

“Partidos políticos o factores de poder como la gerencia de Pdvsa [la petrolera estatal], los empresarios, los dueños de los medios de comunicación: toda esa gente se enfrentó a Chávez durante la primera administración y él los derrotó”, dice López Maya. 

Transición al socialismo 

A partir de 2005, Chávez comienza a promover una “transición al socialismo”. 

“El problema es que de 2002 a 2004 hubo una participación masiva de la población, pero era una participación en contra del gobierno. Entonces, Chávez se dio cuenta que había que buscar algo más allá de la participación. Y comenzó a buscar más control”, afirma Smilde. 

“Si él realmente creyó en el socialismo, no sé, pero él sabía que necesitaba un discurso más fuerte para tratar de unificar este gobierno, porque hablar de la democracia participativa no había generado mucho apoyo y el país había llegado a una situación bastante ingobernable”, añade. 

Chávez hace campaña con esta idea del “socialismo del siglo XXI” y se impone con más de 60% de los votos en las presidenciales de 2006. 

“Él va a vender este cambio del socialismo como una profundización de la democracia participativa que está en la Constitución, pero eso no tiene nada que ver”, comenta López Maya. 

Sostiene que la reforma constitucional que Chávez intentó aprobar fallidamente en un referendo en 2007 para convertir a Venezuela en un estado socialista era, de hecho, contraria a la democracia participativa y mucho más cercana a lo que fueron los regímenes comunistas de la órbita soviética. 

“En esa reforma, él habla de un poder popular que nunca existió en Venezuela en ninguna Constitución, ni en ninguna ley. Él empieza a llamar a los ministerios como poder popular y trata de acuñar el concepto del poder popular como un poder que no es representativo, sino natural, que sale de la población. Y si tú recuerdas a los países de la Unión Soviética, sus satélites y Cuba, verás el poder popular”, añade. 

David Smilde señala que parte de la población venezolana acogió la idea del socialismo debido a cuestiones culturales, más que políticas. 

“Había políticos que sabían lo que era socialismo, que estaban trabajando por eso y eran comunistas. Pero para el venezolano común, socialismo significaba humanismo. La gente lo veía como tener un gobierno que usaba los recursos de Venezuela a favor del pueblo y que estaba llevando al país hacia la modernidad con los recursos de petróleo”, dice. 

López Maya considera que esa propuesta socialista perdió legitimidad tras la derrota electoral de la reforma constitucional en 2007, pese a lo cual Chávez intentó instaurar el socialismo y un “estado comunal” a través de distintas leyes. 

“Eso nadie lo estaba pidiendo pero mientras él tuvo dinero, él sobrevivió y más o menos logró hacer algunas cosas con los consejos comunales y las comunas”, apunta la experta. 

Al tiempo que Chávez impulsaba su proyecto socialista, los venezolanos vivían una suerte de frenesí consumista alimentado por un barril de petróleo a más de US$100. 

Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas de Amherst College (Massachusetts), indica que -en principio- no existe una contradicción entre ambos fenómenos pues el socialismo no busca reducir el consumo, aunque eso es lo que termina ocurriendo en los lugares donde se aplica. 

“El proyecto socialista no se orienta a evitar un boom del consumo, sino a controlar al sector privado, ponerle controles y tener al Estado determinando el precio de las cosas”, dice Corrales a BBC Mundo. 

“El boom del consumo no ocurrió gracias a las políticas de Chávez, sino a pesar de ellas, porque fue parte del boom petrolero que trajo una inyección descomunal de dinero nunca antes vista en la historia de Venezuela”, agrega. 

La bonanza petrolera que vivió Venezuela durante el gobierno de Chávez fue la mayor en la historia del país. Cálculos del Observatorio Venezolano de Finanzas estiman que el país recibió unos US$780.000 millones entre 1999 y 2012. 

Corrales apunta que, en ese contexto, Chávez impulsó un proceso de estatizaciones nunca antes visto en Venezuela, ni siquiera durante la nacionalización petrolera ocurrida en la década de 1970. 

“Con Chávez todo se nacionalizó, se expandió el sector público y se impusieron regulaciones exorbitantes al sector privado”, comenta. 

Una investigación realizada en 2012 por la Confederación Venezolana de Industriales cifra en más de 1.100 el número de empresas que fueron expropiadas por el gobierno de Chávez entre 2002 y 2012. 

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