Ari Adler Brotman, de Royal Caribbean México: “Es triste ver que el destino de Mahahual se decide en redes sociales y a miles de kilómetros”
El empresario defiende la construcción del parque ‘Perfect Day’ en Quintana Roo, al que el Gobierno federal ha cerrado la puerta este martes
Por: Erika Rosete
La empresa de cruceros Royal Caribbean nombró en 2025 a Ari Adler Brotman, un empresario mexicano exdirector del Instituto de Desarrollo y Financiamiento del Estado de Quintana Roo (Idefin), como su representante en México. La millonaria inversión anunciada desde entonces por la compañía comenzó a cobrar forma con la proyección de un parque acuático en Mahahual, una pequeña comunidad pesquera, de poco más de 2.600 habitantes, ubicada frente al Caribe y uno de los arrecifes más importantes del mundo.
La conversación con Brotman tuvo lugar días antes de que Alicia Bárcena, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del Gobierno federal, anunciara que no permitirá la construcción de Perfect Day. El directivo habló de un vacío de información y explicó los compromisos de su empresa en el Estado de Quintana Roo.
Pregunta: Royal Caribbean aseguró que había afirmaciones sobre Perfect Day que no eran precisas. ¿Cuál es su posición?
Respuesta: Royal Caribbean es una empresa con casi 60 años de experiencia y tenemos muchos años también de experiencia en operar destinos similares como el que estamos proponiendo en Perfect Day. Somos una empresa muy cuidadosa con todos los temas ambientales y de cumplimiento de ley en los lugares que tocamos y Perfect Day, México, no es la excepción. Hicimos una MIA [Manifestación de Impacto Ambiental] muy bien elaborada. Sin embargo, vemos que hay mucha desinformación en los medios y en redes sociales. En Mahahual hay un rezago muy antiguo en infraestructura y, como vecinos e inversionistas, tenemos el propósito de ayudar a resarcirlos o traer lo que hace falta realmente a la comunidad. Se ha dicho mucho que estamos por destrozar 90 hectáreas de manglar en la selva y que es el último bastión que queda, cuando la verdad es exactamente lo contrario. Nuestro proyecto se desplanta sobre 45 hectáreas de terreno que tiene construcciones, calles, está urbanizado. Las otras 45 hectáreas son una reserva de manglar que adquirimos con el único propósito de restaurarla porque se encuentra muy dañada.
P: ¿Qué puede decir sobre la aprobación del cambio de uso de suelo que el ayuntamiento de Othón P. Blanco autorizó en fast track y sobre el análisis que hace Greenpeace de su MIA?
R: El PDU [Plan de Desarrollo Urbano], si lo ves sin tener contexto, parece que fue aprobado al vapor y fue muy rápido. Sin embargo, debo decir que ese PDU estaba autorizado desde diciembre del 2024 y se quedó en un escritorio durante meses, sin que nadie tomara atención del mismo. Cuando nosotros llegamos y le hicimos ver al Gobierno del Estado la urgencia que había de obtener las autorizaciones necesarias en beneficio de la población de Mahahual, en particular, y del sur del Estado, lo único que se hizo fue retomar ese proceso.
P: ¿Y sobre las críticas a su MIA?
R: No hay una MIA perfecta. Y uno puede leer una MIA con ganas de encontrarle la parte buena o encontrarle los defectos. Yo creo que todas las MIAs son perfectibles y nosotros estamos abiertos a incorporar cualquier sugerencia bien intencionada.
P: ¿Qué hay sobre la suspensión que determinó en enero la procuraduría ambiental (Profepa) cuando paralizó total y temporalmente sus obras?
R: Esa clausura de Profepa fue el resultado de una denuncia pública que hizo que vinieran a visitar y, por una serie de malentendidos, la gente que atendió la visita no tenía la información correcta. Contestaron preguntas incorrectamente y se asentó en acta que había aún daño y remoción del manglar. En visitas posteriores de la Profepa se constató que estos daños no eran reales, que lo único que se estaba haciendo era una demolición de un parque acuático antiguo totalmente abandonado e incluso en peligro de que alguien se pudiera dañar al entrar. Se estaban retirando esos escombros, teníamos autorización municipal, federal y estatal y eso se constató.
P: ¿Y sobre las demandas de amparo interpuestas contra el proyecto?
R: La posición que tenemos sobre estos amparos o sobre cualquier otro recurso legal que se puede interponer es que tenemos plena confianza en las autoridades ambientales y judiciales del país. Ahí es donde este tipo de cosas se ventilan. Desgraciadamente, nuestros detractores, por cuestiones que desconocemos, han decidido ventilar todo este proceso en las redes sociales. Nosotros, por el prestigio que tenemos como empresa de 60 años y porque creemos que es lo correcto, ventilamos todos esos temas legales en las instancias correspondientes y hemos ido ganando las diferentes instancias. Estamos seguros de que va a haber más obstáculos legales, pero estamos en la mejor disposición de hacerles frente siempre. No en los medios, no atacando, no descalificando, sino simplemente aportando lo que en derecho corresponde para probar nuestra postura.
P: ¿A qué se refiere con detractores?
R: Yo creo que todos los proyectos de este tamaño y con este nivel de atención mediática siempre tienen gente que los apoya y gente que está en contra de ellos. Muchas veces con conocimiento de causa y muchas veces simplemente por sistema. Por decir: “Me dijeron que hay manglar y que lo van a destruir y entonces estoy en contra”. A esos son a los que llamo detractores. Gente sin conocimiento de los detalles del proyecto que se dedica a dar opiniones en redes perjudiciales no solo para el proyecto, sino para la comunidad de Mahahual. Mahahual tiene un rezago y el sur de Quintana Roo tiene un rezago histórico y uno de los primeros pasos que queremos dar es ayudar a abatir ese rezago en el tema social, en el tema de infraestructura. La gente que no se mete a fondo y solamente repite lo que escuchó en un café o en otra red social, son los que realmente están causando un daño y no al proyecto, sino al futuro de la comunidad de Mahahual. Es muy triste ver que el destino de una comunidad que ha sido olvidada por tantos años se esté decidiendo en redes sociales y a miles de kilómetros cuando la gente que está atacando el proyecto ni siquiera conoce; muchos de ellos creo que no podrían ni marcar Mahahual en un mapa.
P: ¿Qué puede decir del presunto conflicto de interés en su nombramiento como presidente de Royal Caribbean México, después de dejar la dirección del Idefin?
R: Hemos sido muy cuidadosos en asegurarnos de que no exista ningún tipo de conflicto de interés. Mi función dentro del Idefin era atraer inversión a Quintana Roo. Nunca tuve contacto con Royal Caribbean hasta después de que compraron el puerto. Después obtuvo la autorización de Cofece [la Comisión Federal de Competencia Económica], en la que yo no participé. En el control de transferencia del muelle tampoco tuve nada que ver. Desde que pasé a formar parte de Royal Caribbean no se ha obtenido ninguna autorización importante que cambie el rumbo del proyecto. Si yo tuviera esa llave mágica o ese conflicto de interés, pues ya estaríamos trabajando.



