EL PODER DE LO POSIBLE: CUANDO LA COMUNIDAD TRANSFORMA LA ESPERANZA EN ACCIÓN

EL PODER DE LO POSIBLE: CUANDO LA COMUNIDAD TRANSFORMA LA ESPERANZA EN ACCIÓN

¿Qué se hace posible cuando las personas reconocen el poder que ya poseen y deciden ejercerlo juntas?

En las comunidades latinas de Minnesota, sus líderes responden a esa pregunta cada día. Para Emilia González Avalos, directora ejecutiva de Unidos MN, y para Elsa Vega Perez y su hija, Maria Isa Perez Vega, la posibilidad no es mero optimismo. Es algo que se construye con valentía, sentido de comunidad, acción y la voluntad de imaginar algo mejor.

Sus historias forman parte de El Poder de lo Posible de la Saint Paul & Minnesota Foundation, una celebración de personas de todo Minnesota que están transformando la posibilidad en un cambio significativo.

Para González Avalos, esa labor es profundamente personal. Llegó a Minnesota desde México siendo joven, para reunirse con su padre después de que él se marchara en busca de trabajo y de mayores oportunidades para su familia. Hoy dirige Unidos MN, una organización de base comunitaria que trabaja junto a las familias trabajadoras para fortalecer su capacidad de acción colectiva y organiza a la comunidad en torno a la justicia migratoria, económica, educativa y ambiental.

En el centro de esa labor está la convicción de que un cambio significativo no tiene por qué comenzar en instituciones poderosas. Puede empezar cuando personas comunes deciden que el mundo que las rodea puede ser diferente.

“Cuando trabajamos juntos, tenemos un poder real para lograr que las cosas sucedan.”

Esa idea se refleja en el enfoque de Unidos MN: las personas más afectadas por un problema no se limitan a ser invitadas a una conversación; reciben apoyo para convertirse ellas mismas en líderes.

Es una filosofía que encuentra eco en otra familia latina de Minnesota y se extiende a lo largo de varias generaciones.

Un legado de liderazgo

Elsa Vega Perez se describe sencillamente como activista comunitaria. Antes de jubilarse, trabajó en el ámbito de la filantropía, incluido un puesto como responsable de programas de la Bremer Foundation, con la participación comunitaria como eje de su trayectoria profesional.

Su hija, Maria Isa Perez Vega, describe a su madre en términos más amplios: una mujer que ha dedicado su vida a la equidad, los derechos humanos y a garantizar que las comunidades tengan voz en los espacios donde se toman decisiones.

Maria Isa ha dado continuidad a ese legado a su manera: como artista, mentora de jóvenes, defensora de la comunidad, madre y representante estatal de Minnesota.

Y la propia Elsa encontró inspiración en la generación que la precedió.

“Mi mamá. Ella fue quien me inspiró”, dice Elsa de su madre, que llegó de Puerto Rico, crio a cuatro hijos y, pese a haber recibido poca educación formal, le dio a Elsa la libertad y el aliento necesarios para seguir su propio camino.

Tres generaciones de mujeres. Cada una abre nuevas posibilidades para la siguiente.

Ese legado también perdura a través de El Fondo Boricua, un fondo que Elsa creó en colaboración con la Saint Paul & Minnesota Foundation para apoyar a comunidades, iniciativas artísticas y organizaciones latinas y afrolatinas. Más tarde, Maria Isa se convirtió en asesora del fondo familiar, ayudando a dar continuidad a su labor en una nueva generación.

“El poder de lo posible es el poder de la gente. Se trata de lo colectivo.” – Maria Isa Perez Vega

Esa filosofía se puso a prueba en 2017, cuando el huracán María devastó Puerto Rico. Maria Isa recuerda haber recibido una llamada de Elsa con un mensaje sencillo: “Tu trabajo con el fondo empieza hoy”.

En colaboración con la Saint Paul & Minnesota Foundation, ayudaron a canalizar recursos hacia organizaciones que respondían a la crisis y apoyaron a puertorriqueños que llegaban a Minnesota. Organizaciones locales, entre ellas CLUES, Indigenous Roots y El Colegio, pasaron a formar parte de una respuesta comunitaria más amplia.

Era una forma de filantropía no concebida como algo ajeno a la comunidad, sino como una herramienta que la propia comunidad podía poner en acción.

La posibilidad exige participació

Para la Saint Paul & Minnesota Foundation, esta idea está en el corazón de El Poder de lo Posible: algunos de nuestros mayores desafíos pueden parecer abrumadores, pero la posibilidad crece cuando personas, organizaciones y recursos se unen en torno a soluciones.

Elsa señala una distinción importante en ese enfoque.

“El dinero ayuda, pero no es la única respuesta”, dice. Las personas tienen que comunicarse, compartir lo que está ocurriendo y participar en la construcción de la solución.

Maria Isa está de acuerdo. La posibilidad comienza por escuchar lo que una comunidad necesita, definir juntos los objetivos y, después, actuar.

Es la misma idea que impulsa a González Avalos y a Unidos MN: el cambio duradero ocurre cuando las personas reconocen su propia capacidad para liderar.

Y quizá eso sea lo que une con mayor fuerza a estas tres mujeres.

Una llegó a Minnesota llevando consigo los sueños de una familia inmigrante. Otra forjó toda una vida de activismo y filantropía a partir del valor que le transmitió su madre puertorriqueña. Y otra está proyectando ese legado hacia el arte, el servicio público y una nueva generación de compromiso filantrópico

Historias distintas. Una misma convicción

Un cambio extraordinario puede comenzar cuando personas comunes deciden que algo más es posible

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